Yo vengo a recobrar
de los dioses sus aguas frescas,
de aquel perfil sereno y sin preguntas
nacido en la espesura misma,
su color maligno y sellado.

Yo vengo a recobrar
de la inocencia pueríl
de mis primeros años
todo el calor abandonado.
Besos, jardines,
palomas, sueños y verdades.

Yo vengo a recobrar
de aquel primer beso furtivo
capturado con lanzas
y guerreros feroces,
de la malicia, su candor.

Yo vengo a recobrar
de los caminos su anchura,
de aquella historia sus cadenas,
con las que esposaron a Jesús.

Yo vengo a recobrar
de los muertos su silencio,
sus palabras nunca dichas
que la bestia solapada, acalló.

Reparar tanta lujuria escondida,
la vida siempre eterna,
una canción sellada
en aquellos labios separados.
Yo vengo a decir.
(Por Simón Reyes)

Anuncios