Corre forastero a ver lo cierto
ven a ver estos parajes inauditos,
donde la esperanza un día sembró,
ve la muerte hoy, cosechando vidas.

Ven a ver hermano de otra vida
estos paisajes deshechos,
allí vivimos lo incierto
tiempo que muerde tus ojos,
cuando amanece en penumbras.

El infante
su primer canto trunco,
la madre
su hijo arrebatado,
lo injusto,
siendo por correcto declarado.

No te pierdas hermano esta fiesta
que en la otra casa corre el vino grande,
para salir de amanecida
a cazar los despojos de esta vida.

Ven, acompáñame por los caminos
zigzagueantes de esta geografía incierta,
tan humana de inocencia sureña,
tan sureña, de inocencia humana.

Después de haber visto
la sangre en el pecho amigo,
el hambre en aquel cuerpo pequeño,
después de espiar
con tu receloso mirar
la frustración ciega
de los otros hijos.

Sigue el paso de tus congéneres abandonados,

no preguntes por los muertos
no preguntes por la libertad,
que esta historia, es otra realidad.

Sólo quiero que conozcas la pobreza
de mi tierra atrevida,
ven amigo, acompáñame a llorar,
para que cuentes en tus contornos ficticios
que allá lejos existe otra humanidad.

A quien no conozca esto que digo,
le digo,  que no tarde más en bajar
descolgarse hasta donde el mapa
cruje con frialdad.

Allá esta la gran verdad,
ven forastero a ver como viven
los perros de mi gran ciudad,
ven acompáñame, que anochece ya
y la gran fiesta…

Está por comenzar.

(Por Simón Reyes)

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