Construídme una barca
para escapar a tu mundo,
Construíd con vuestras manos
un camino de esperanza.

Y dejadme llegar
a tu esfera de luz.

Para sentarme a tu diestra
y pediros en silencio
por la clemencia
de los asesinos.

Para ver si eres cierto
para poder preguntaros.
Por qué no mirasteis ,
cuando nos castigaron con soberbia.

Dejad que os muestre
a vuestros pastores,
aquellos que no escucharon,
aquellos que te negaron ,
cuando suplicamos en tu nombre.

Dadnos en tu sol de quietud
respuestas verdaderas,
para comprender tantas injusticias
que nos fuisteis regalando,
de siglo en siglo.
De vida en vida.

Respuestas
que nos hagan olvidar
tantas lágrimas
derramadas.

No fingaís ser poderoso
porque corrompéis a tus hijos
cegándoles en sus ambiciones,
envileciéndoles en el poder.

No permitáis más
que se construyan edificios
de huérfanos llorosos.
Por miles
tumbas sin nombres,

y que vengan
a decirnos,
mensajeros
en sus letras negras…
Que actúan en vuestro nombre.

(Por Simón Reyes)