Gracias, por no humillarme,
por no ofenderme.
Por no ignorarme,
por no maltratarme.

Gracias por los hijos olvidados
por tantos besos negados,
por haberme enseñado hoy
lo maligno de la raza.
Cuando el amor de pronto
se hace ausente.

Gracias por permitirme
respirar y hasta reír
sin más temores.
Por haberme rescatado
de mi triste soledad.

Gracias por haberme abierto
Las ventanas del mundo.
Por las espadas derretidas,
por mis luciérnagas heridas.

Gracias por enseñarme
que soy, que pienso y existo.
Que tengo sueños y derechos,
derecho a vivir, correr y volar.

Gracias por enseñarme
que existen otros manantiales,
que la senda es más ancha
que la frialdad absoluta
de tu mirada.

Gracias yo te doy las gracias,
por todas esas cosas
comprendidas desde
esta larga noche de letanía.

Gracias te digo mil veces gracias,
acá, ahora y siempre,
gracias…
Por haberte marchado de mi vida.

(Dedicado a todas las mujeres, niños y hombres, víctimas de maltratointrafamiliar)

(Por Simón Reyes)