No me pidan compasión
ni lágrimas imposibles
frente a la muerte
inevitable del traidor.

No me acercaré
al silencio de los suyos
ni recordaré que ha vivido,
pero rezaré una plegaria
por aquellos que un día
nos arrebató.

Ya se muere,
la serpiente sin arrepentir,
nos deja por fín
caminar hacia la paz,
silencio de cementerio
memoria a los caídos.

Que en la otra esquina
encuentres las respuestas
que ha nosotros nos has negado,
que disfrutes de tu partida
ya no serás enjuiciado.

Vete,  casi huyendo
con un hasta nunca
como si tu imagen
de pronto se ha borrado
para todos los torturados.

Vete para siempre
no vuelvas ya nunca más
mal de las siete leguas,
vuelve a tus sombras
del crimen y el mal.

Que el pueblo te agradece
el que nos dejes para siempre
sin necesidad de llorar,

tu partida es indiferencia
tiranillo, amo del mal.

A mí…
No me pidan compasión. 

 (Por Simón Reyes)

 Pinochet