Mientras tu cepillo 
libra sin cuartel
la batalla del brillo,
mis zapatos envejecidos
no oponen resistencia
a tus manos ennegrecidas.

Observo desde las alturas
de tu banquillo desvencijado,
desde esa oficina desplegada
como pasan por tu lado
aquellas multitudes
amantes de la prisa
y del bocadillo rápido
en algún sitio recatado.

Sin apenas darse cuenta
que allí abajo existes
obrero del calzado,
que con un palmo de tintura
 nos regalas una sonrisa.

Fría indiferencia 
de quienes no comprenden,
que más que lustrador
eres digno sobreviviente                                                            

  de un planeta que se muere
Pachuca guerrero
zapato a zapato
muerdes la miseria,
de monedas adoloridas
y orgullos de borracheras.

Pienso … 
¿ Te habrás servido algo hoy
o esperas la última pasada ?
para llevarte un bocadillo a la boca
con tus manos embetunadas.

Camino hacia el mundo,
mis viejos zapatos
has sido lustrados,
miro, saludo y paso,
atrás has quedado… Lustrador,
olvidado hasta mañana.

Pachuca el lustrador…
Lustrador del pasado.

 (Por Simón)