No eres más hombre
cuando intimidas,
cuando gritas
cuando golpeas,
escondido en las paredes
de tus temores y complejos.

No eres más hombre
cuando enclaustras
a tus hijos en el silencio
y el terror de tu mirada,
cuando les recitas
obscenidades.

No eres más hombre
cuando te ensañas
con el frágil cuerpo
de una mujer aterrada;
que alguna vez te amó.

Eres más débil
más cínico,
más intolerante,
eres más cobarde,
eres…
Un ser despreciable.
(Por Simón Reyes)

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