Ha llegado el momento de declarar,
declarar las pertenencias y los insomnios,
y yo declaro cínicamente
con la autoridad del Estado General.

Declaro la existencia
del hambre universal,
declaro proscrita la guerra,
proscrita a perpetuídad.

Declaro que es real
la prostitución infantil.

Declaro al Sida
como un castigo a la sexualidad.

Declaro la razón válidad de la palabra
ante la euforia sin razón del prepotente.

Declaro haber vivido como perro
haber amado cuanto pude,
no haber cumplido los diez mandamientos,
y no tener santos en la corte.

Declaro la injusticia
ser pariente hermana de la debilidad.

Declaro el derecho de la chica Mariluz
a vivir !

Declaro que:
la vejaron,
la violaron,
la asesinaron.

Declaro que el Sol se esta apagando.

Declaro al medio ambiente en vias de putrefacción.

Declaro el exilio como un lascerante vejamen
en contra de los pueblos sometidos.

Declaro la existencia del proxeneta
del pedofilo,
del incestuoso,
del oportunista
y la del ladrón estatal.

Declaro el aborto,
como un derecho del feto
a morir sin protestar.

Declaro la pena de muerte
como un asalto más al condenado
y en complicidad con el Estado,
un delito más sin castigar.

Declaro haber sido parido
bajo los sacramentos de la Eucaristía,
siguiendo sin conocer
al creador de esta agonía.

Declaro querer ver el día de mañana
como el comienzo de una nueva realidad,
y la oportunidad siempre latente…
De volverte a besar.

(Por Simón Reyes)

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