! Ay ! de aquellos que no comprendieron,
que martirizar a su hermano
es aferrarse a la noche
y que todo cuerpo es humano.

! Ay ! de aquel canto incierto
por aquellos cantores comprados,
porque el canto del poeta
es canto comprometido.

Porque ese canto,
es canto verdadero.

! Ay ! de aquel Juez
que cerró sus oídos
desviando la mirada
y alterando el pensamiento
en la hora fatal.

! Ay ! de aquellos
que ayudaron a convertir
la patria, en concubina,
del fierecillo dictador.

! Ay ! de aquellos
que convirtieron
en magistrales
los hechos delictuosos.

! Ay ! de aquel poeta
que cerró su boca
para sentarse a la mesa,
aquella del mantel largo,
junto a los torturadores.

! Ay ! por la palidez cínica
de aquellos confesores
que recibiendo el pan desde Roma,
cerraron sus ojos a las fechorías,                      

 de los traidores.

! Ay ! por la silenciosa estupidez
de los humillados.

! Ay ! por este canto,
canto fuerte y doloroso
por mantener en la memoria,
la historia y sus quebrantos.

(Simón Reyes)