Son los lamentos de tu alma
tu voz escarpelada,
las que rompen el silencio
de la abrupta noche encadenada.

Noches de lámparas apagadas
que despiertan  las calles
aceradas de esperanza,
las que izan banderas de lucha
marchando en un grito y una sola voz.

Desde el profundo ojo hundido
anillos de arena dibujados
en tus hijos miserables,
que marchan junto a ellos
rompiendo el silencio nacido
de esa impía noche encadenada.

(Por Simón Reyes)