Entre ríos de aguas torrenciales
se van deslizando
los esquemas que se deshacen,
despuntan a la esfera del rubí
como graznidos de helechos destrozados
se coronan hasta el último tendón,
en los destellos luminosos
de su propia existencia
van socavando su camino al paredón.
 
Cubren con inmensas vendas demenciales
sus ojos, ya miopes al dolor,
sus oídos se niegan a escuchar
aquel inmenso clamor
sus corazones jerarquizados
se cerraron a la compasión,
actúan por inercia, sin razón.
 
Van entre desfiles iracundos y mentirosos
diciéndonos a nosotros,
que visiones divinas,
guiaron sus sables afilados
a los cuellos desnudos
de nuestros hermanos indefensos,
cínicos ladrones
Asesinos-Dictadores.
 
(Por Simón Reyes)