La piedra fría
en el abovedado muro de Armando,
mientras un café se enfría
en la fláccida quietud de tus manos.

No llegaste Rafael
y te esperamos todos,
en el umbral
del esperanto.

El mate esperó allí
tu hembra,
también esperó,
esperamos todos.

y alli
esperando,
aún estamos todos…
Esperando.

(Por Simón Reyes)

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