Hoy las campanas de la Catedral de San Ambrosio
lanzarán al vuelo sus campanas de plata,
por dos amores que dicen que allí han muerto
gimiendo cada noche de pecado.

Tañerán lastimeras sus campanadas fervorosas
cumpliendo el rito fantasmal de los amantes,
como cada noche, sus gemidos al pueblo espantará,
entonces el Santo Cura,  al divino, invocará su voluntad.

Las campanas de la Catedral de San Ambrosio
replican a dos amantes que han muerto,
nadie visita el campanario donde gimen cada noche
dos sombras que  pupulan sus alrededores
los fieles encienden santos lirios en señal de respeto.

Alguien dice que ella era Capuleto
exigiendo la adoración del Montesco,
el cura alega pamplinas pueriles
mientras el pueblo al pasar se santigua y persigna.

Lo cierto es que las campanas de San Ambrosio
están tocando a arrebato,
por dos fantasmas que noche a noche gimen
en el purgatorio del campanario…

Y allí, noche a  noche… Tú y yo.

(Por Simón Reyes)

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