Si me acerco a tí,
no me huyas
no me desprecies,
ni renieges
de mi nombre.

Si ayer fuimos niños
que el tiempo ha mutado,
no construyas odios
por amores
no correspondidos.

No cierres tu ventana
amiga mía,
que la luz penetre
por las rendijas
de tu alma herida.

Aún guardo tu imagen
de niña adolecente,
que abandonaste con dolor
una noche de despedida.

(Por Simón Reyes)

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