Nadie jamás te ha visto pasar
por sendas donde mi canto
agua del manantial prohibido fuera,
nadie jamás ha visto la huella
que vas dejando a tu lento peregrinar.

Flor de medianoche
regada a mis mañanas,
donde antes hubo vacío,
hoy nacen ilusiones.
Canto del canto…
Y por tu canto.

Siembra de tus entrañas
pájaro volado a mis sueños,
que tus plumas de cristal
penetran como si a la nada
mi portal de palabras ignoradas.

Tu sombra, flor de medianoche,
me rescata premurosa
de mis horas inciertas,
mundos secretos de desiertos
y latitudes desconocidas
traen vida y aíre resucitado
a tus nuevos surcos descubiertos.

En momentos grávidos que vivimos
desde la cuna negra de Martí,
flechas de guadañas de tu patria
sometida y renegada,
altiva, generosa y libertaria.

Vienes como al canto del esclavo
el arma que libera ciudades prisioneras,
a encender lámparas a mi huella
y regalarme generosa tus semillas
mi flor oscura de amanecida.

No me abandones hoy, ni mañana,
no me dejes sin conocer
cada palafito, cada estambre,
de tu cuerpo de luna y noche,
déjame roer con mis manos
el simétrico placer de tu cuerpo
que riegan escondidos, tus deseos.

Déjame entrar a tu casa
derribar cada muralla del ayer,
déjame tú, mi flor oscura,
que penetre cada secreto guardado
desde tu larga noche de letanía.

Yo soy quien rompe tus horas vacías
a golpes de versos y poemas insatisfechos,
quien trae el brillo renovado a tus ojos
quien modela el gredal de tus secretos,
yo soy quien persigue tus sueños.

Tú eres el segundo milimétrico
de todos los tiempos esenciales,
eres mas verdad que estas voces
que la antiguedad del concepto,
eres hormiguita de la noche
desgranando letras y palabras,
eres la que destroza tabues
la que levanta mi cuerpo ya cansado.
Eres… Mi flor de medianoche.

Simón Reyes