Viajas todos los segundos 

de todas las eras, 
levitando las horas 
de mil sueños caídos, 
entras rompiendo alfabetos 
de letras inconclusas.

Atrapas insectos de greda
con tus manos sedientas
ocultando tu perfume 
como si fueras invisible
así, mis ojos no te alcanzan. 

Mujer de entrañas ardientes, 
devuélveme 
al niño que robaste, 
¡ hijo de Viracocha ! 
en el frío corredor, 
de tu flor deshojada.

Tú que detienes las voces
mujer de palabras azules 
como enormes puñales,
recorriendo habitaciones 
con ojos de águilas 
recién paridas. 

Masky hija del viento, 
Puppe volando silbidos, 
Kaíserin emperatriz amante 
de hienas amordazadas, 
la noche que temías
Ha llegado a tu alcázar.