Te han visto en la noche
mis ojos cansados,
pasearte desnuda
bajo la luna indemne
de un Capri enrojecido.
 
Silueta remontando aguas
de atardeceres entregados,
mano y mano encadenadas,
cuerpo y hombre
viajando hacia el zenit
de placeres conquistados.
 
Niña vestida de arena,
marmóreo cuerpo
sal de los deseos,
temblando tu cuerpo
al compás de las olas,
testigos de este encuentro.
 
Noches rojas de flujos sagrados
atravesando cavidades virginales,
que la mano impura del poeta
en un segundo, ha destrozado,
Es entonces, solo entonces,
que me asaltas con tus besos,
llevándome contigo …
Al caer.
 !Por Simón Reyes)