Cada vez que te nombro
tu nombre rehuye mi grito,
entonces lo cubro de rosas, lo engalano,
lo visto de fiesta, y  lo amo,
hasta morir ciego de letras.

Cada vez que pronuncio tu nombre
las paredes me hablan,
las estrellas claudican su lejanía
y  mis manos, mis manos,
tiemblan cuando te buscan
en la nada de nardos florecidos.

Cada vez que te nombro
,tu nombre,se hace vacío
de horas tardías en las que te amé
frente a un regazo de niña furibunda
mordiendo mis sueños.

De tu nombre nacen mariposas
voladas a tus capullos de seda,
vuelan y se alojan en cada letra
que mi boca sembrada de espinas,
 desgrana al compás de un reloj oxidado.? 
 
Cada vez que te nombro
dibujan mis labios cavernas inhóspitas,
galopando tu boca,  donde mis besos,
son otros besos tejidos de mariposas heridas

(Por Simón Reyes)

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