Las sombras llegan puntuales
se detienen en tu ventana,
girasoles duermen
cantos de grillos amanecidos.

La noche se ilumina
de luces y murmullos,
neones amarillentos
guiñan sus ojos cansados
a cada caminante perdido.

Pasajeros tardíos detienen
veinte colectivos cada uno,
que esperan motor en marcha
arrancando hacia las alturas
de cada cerro que ha bebido.

Valparaíso vive la noche
liturgia de besos furtivos,
putitas ofrecidas al amor Check in
en cada plaza, torrente de ilusiones.

Valparaíso  gotas de antaño
minúsculo portal del pasado,
la niña bonita de Barrios,
Farias en su joya del Pacifco,
living  hacia el mar de Neruda.

Valparaíso, Valparaíso
en la noche magnífica,
titilan los cerros a lo lejos
danza de luciérnagas,
melodías de amores secretos.

He navegado tus calles
melancólicas y cansinas,
vagabundas amantes,
de mil historias y cuentos
que atraparon al viajero.

Si poder tomar Valparaíso
con mis manos pudiera,
cada noche caminada
por tus calles misteriosas,
entonces Valparaíso
este amor … Comprenderias

Te miro desde la noche
escondido tras mi miedo,
en silencio observo
cada movimiento
de quienes huyen,
por tu lasciva imprudencia.

Recuerdo tus laderas
montañas de pobreza,
tus calles heridas.
tu eterno olor a mercado,
tu siempre vivo
y corrupto movimiento.

No aparto mi mirada
de cada detalle que dibujas
como burbujas de amanecida,
tus colectivos como prostitutas,
limpiando tus avenidas
de los trasnochados amanecidos.

Valparaíso, Valparaíso
ciudad dormida del poeta
cumbres del olvido,
donde el viento

Se detiene a jugar
con los fogones
de la pobreza encendida.

Como se te ama Valparaíso
reina de la noche levantada,
caverna de piratas enamorados
y luces como parpadeos de ojos heridos,
llamando a encuentros furtivos.

Ciudad camino al mar
sirenas y pitos marinos,
que despiertan
al vagabundo dormido
en tus calles y plazas
de este puerto atormentado,
muerto, y resucitado.

Lanzas, hoyos y perros
prostitutas envejecidas,
como si parte del paisaje fuera
o la mano firme y certera
del pintor, o el proxeneta,
te hubieran condenado.

Lo cierto es que te amo Valparaíso,
porque vivir sin tí
es morir sin conocer
lo profundo del misterio,
vivir sin tí es no conocer
los misterios de esta tierra.

(Por Simón Reyes)

Valparaiso 3