Del hombre de piedra
al verso silícico,
pastor del surco profanado
minero en el cristal extendido,
obrero en la historia traicionada,
residente del último palafito.

Portador de emblemas palaciegos
hijo de lo simple e incocluso,
relator de la ira contenida
hombre como a la piedra inclinada,
por la cordillera al mar nacido.

A tí Pablo Neruda
pies de granitos azulados,
pueblo y hombre, poeta levantado,
poeta en tu semilla germinada
cantor de lo ignorado.

Canto y poesía
fuego en la sangre,
caminante de tu camino
a la huella de lo infinito.

América como una lágrima
corre por tus venas dibujada.

Yo me inclino hermano poeta
ante la morada del que se queda,
hermano de carne y viajero
cristal del puño encendido
verso fuerte y duro,
versos a tus pasos nacidos.

Pablo Neruda
Señor de los caminos
vengo a besar tu poesía,
beso tu noche de crónica,
beso la frente de tu indio arrasado
vengo a ofrecerte mi verso rendido.

Escalador del escalar perdido
geométrico en tu geografía,
de los indómitos gérmenes virginales
conjugación del verbo esencial
cuna de nuestra raza perdida.

Señor andante
de los subúrbios infernales
lavador de aguas terrenales,
surcadoras de la especie
florecidas de tus semillas.

He venido hasta tu última morada
para llenarme de tu ausencia viva,
para que hables con la voz de la eternidad
y a mis oídos, el silencio,
no venga hacer morada.

Canto y poesía
pueblo y hombre,
vengo con mi verso
hasta tu última morada,
al umbral de la tierra
como un capricho atroz,
a ofrecerte en silencio,
esta,,.  Mi última poesía.

(Por Simón Reyes)

neruda