Tu campo sembrado de rocío
está atravesado de saetas heridas,
allí el niño pisó descalzo
dolor de un beso escapado.

En esos campos
donde la muerte reside
puso el poeta su mano,
allí la palidez de tu rostro
sembró una lágrima escondida.

Se estremece el viento en la noche
portador de ruidos trasnochados,
aullando la alarma, girando canta
abriendo la huella dormida.

Como si parte del pétalo fuera
o el péndulo se detuviera,
el reloj de los caminos
no nos dice que sucede.

Hoy mi conflicto es ajeno
el hambre y el agua no existen,
golpeando en vuestras barracas
emisarios del la muerte.

Bagdad es ciudad herida
la vida corre, vuela en misiles,
en ese campo de saetas heridas
Bagdad se viste de amanecida.

Mientras dos tiranos
cínicamente
se soban las manos.

Bagdad se sitúa en la noche
en un rincón de mis pupilas,
intermitentes y heridas
como pétalos de una flor caida.

Mientras dos tiranos, alegres,
se estrechan las manos…
Bagdad ha sido sometida.

(Por Simón Reyes)