Vienes entre grano y grano
repartiendo generosa
tu espuma,
rugiendo en humildad
para besar
los pies del vagabundo.
 
Atesorando
cuerpo y hombre en tu seno.
 
 ¿ Qué secretos guardan
tus azules entrañas,
paralelas longitudinales
en tu verde caucásico ?
 
Dame luna y viento,
dame sol y sangre
para roer en tus ojos
de niña siempre enamorada,
mi tristeza!.
 
Cuéntame en tu sonoro silencio
nuestro pasado
llegando a descifrar
por tus estambres metálicos,
la vida!.
 
Poseedora del Argo,
la flecha,
el pan,
cúmulos de voces hundidas
esqueletos de piedras
y arrecifes dormidos,
¿ dónde inicias tu camino?
 
Rey no destronado por lo siglos
te reconocen desde Castilla
la vieja madre,
hoy, en tu vientre, un muerto,
que se yergue ante tí.
 
Para que le brindes morada absoluta
una espada de madera,
una flor..
Un nombre.
(Por Simón Reyes)
 
 
 
 
 
 
 
el mar de cuba
 
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