Gotas que hieren el silencio
verdugos de la noche lozana,
desde el viejo canal oxidado
huyes buscando tu altar negado.

Fueron mis compañeras
cuando desde la celda vacía
me traías tus coloquiales sonidos,
rebotando en mi cuerpo
baíle de noche encendida.

Desde el secreto subsuelo
vida subterránea
traes desde las capas del olvido,
hasta cumbres no conquistadas
historias que el hombre ha olvidado

Líquido que mueve las agujas
de este planeta profitado y herido.

Te descuelgas húmeda y vital
escondiéndote en cada rincón de
mi cuerpo doblado y sediento,
ansioso de sentir tus besos
de mujer enamorada.

Acaríciame con tu suave parpadear,
como si nunca hubiera nacido,
hija de las nubes grises,
golpeas mi ventana apagada
con tu sonido de cristales rotos.
Eres fantasía soñada
de pueblos fantasmas,
caminantes eternos en busca
de la siempre frágil señal.

Traes la vida en flor
a la mirada del niño pobre,
historia de lugares lejanos
cuentos de piratas
y sedientas amanecidas.

Regalas vida y caprichos.
Siembras penas y calvarios.

Hoy te he lanzado al aíre
has jugado con mi hijo
he bebido de tí, la vida,
llegando a tus entrañas
de corceles heridos
donde habitan invisibles
los secretos de la tierra.
(Por Simón Reyes)

 
 
 

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