Abro mis ojos al mundo,
así existo,
así soy.
 
Que delgada la luna
cuando la noche
se adentra en tus ojos,
recorriendo  lámparas apagadas
dos estrellas muertas
la flaccidez de tu cuerpo al alba
te inunda de sueños prohibidos,
que inventaste
siendo aún un niño.
cuando la noche, ya entonces
se adentraba en tu cuerpo
casi dormido.
 
Como no regalarte estas letras
si por tí andan mis versos perdidos
pastor de sueños esquilados,
navegante de los montes erizados,
arrullador de la noche desprendida,
pastor, esclavo del tejido,
tejedor de hijos adoloridos
Abro mis manos al mundo,
así existo,
así soy.
 
La cicatrices de la pala y el chuzo
en tus viejas manos calcinadas
dejaron lágrimas encendidas
enterradas y olvidadas
busca en tu espalda encorvada
la ausencia de tus pecados,
obreros del brillo ignorado,
obreros del pan y el acero,
hombre del salario estigmatizado.
 
La huelga no ha servido
desde que dejaste tu banco vació.
  
Yo a ustedes les llamo héroes
les llamo obreros del clavo profanado
les llamo soldados del arado
habitantes de la red y la mina,
restos del ultraje y la conquista,
dueños de la más antigua palabra,
 
Yo a ustedes les llamo con orgullo
portadores de los más antiguos emblemas,
o les llamo con rebeldía
hombres de mi patria
dueños del puñal oxidado.
 
Yo por la magia de la palabra
los convierto en descendientes
de los antiguos guerreros milenarios
de los altivos caciques,
depositando en sus lanzas
el destino de la tierra conquistada.
 
Abro mis ojos al mundo
así existo,
así soy.
 
 
 (Por Simón Reyes)